Nuestra historia

La historia comienza en 1903, con la convocatoria del Obispo de Santa Fe Monseñor Juan Agustín Boneo a la Madre Eufrasia Iaconis, fundadora de la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires, para dirigir un Asilo Maternal cuyo objetivo sería: «velar con solicitud verdaderamente maternal y material de los niños del pueblo, amparándoles, educándoles según su edad y proveyéndoles del alimento necesario durante las horas en que sus padres, madres o encargados se consagran a sus labores» (Estatutos del Asilo Maternal de Santa Fe, 25/2/1903).

Bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe y con la atención de hermanas procedentes de Rosario y Buenos Aires, el Asilo comienza a funcionar, en una calle alquilada en calle San Jerónimo, para niños, de ambos sexos, desde los 3 años en adelante.

Al año siguiente, se presenta la posibilidad de adquirir un terreno en calle 9 de julio, actual emplazamiento de nuestra institución. El Gobernador Rodolfo Freyre acuerda una buena suma para sufragar los gastos de construcción del nuevo Asilo, que será sostenido por la caridad pública, tal como reza en la convocatoria de los diarios de la época solicitando donaciones y la ayuda de la población santafesina.

El 30 de abril de 1905 -con la presencia del Señor Gobernador Freyre y su esposa, el Obispo Boneo, el presbítero Gioda (capellán del Asilo), Madre Eufrasia y su secretaria, Madre Estanislada Tognoni, y público en general- se procede a la inauguración del nuevo edificio.

Ese mismo año, la Superiora de la casa, el Obispo y el Gobernador resuelven disponer el establecimiento para alojar niñas internas, sin descuidar la tarea de enseñanza del Asilo.

En septiembre de 1906, se adquiere el terreno anexo al Asilo, con el esfuerzo de la Congregación, subvenciones provenientes de los Gobiernos Nacional y Provincial y donativos de personas particulares.

Desde sus inicios y a lo largo del tiempo, nuestra Institución sufre transformaciones:

Se acentúa la tarea educativa con la institucionalización del Nivel primario en 1938. El Asilo Maternal deja paso al Hogar Maternal Nuestra Señora de Guadalupe que cuenta con Jardín de Infantes, Preescolar y todos los grados del nivel primario. En 1941, se inaugura el Pensionado para estudiantes universitarias. 1962, marca el inicio del ciclo Secundario de Práctica Comercial con el nombre Madre María Fabiano. En el año 1988, tanto el Hogar Maternal (del nivel primario) como el Colegio María Fabiano (del nivel secundario) cambian su nombre a Nuestra Señora de Guadalupe, con el que se lo conoce en nuestros días.

Nuestro fin

Evangelizar a través de la enseñanza, inspirados en el misterio de la Inmaculada Concepción.

Favorecer el orden y la plenitud de todas las capacidades personales, abarcando los aspectos: físico, afectivo, cognitivo, social, ético y trascendente. Orientar hacia el conocimiento de sí mismo y del ideal personal, procurando la necesaria madurez afectiva que capacite para la vinculación efectiva y correcta con lugares, cosas, comunidad, Dios. Lograr una concepción armónica y jerárquica del saber, coronada por el conocimiento de Dios y de su plan divino. Para ello: Enseñar las asignaturas con espíritu científico en apertura a la Verdad Total. Procurar que los alumnos adquieran los fundamentos de la cultura universal, una cosmovisión realista y un desarrollado juicio crítico Construir una comunidad educativa cohesionada por un fin común, impregnada de espíritu de trabajo y de vivencia religiosa y mariana. En particular, favorecer la disposición para la vida de gracia. Promover el estudio y propagación de la devoción a la Virgen María, en especial del dogma de la INMACULADA CONCEPCIÓN.

Es el proceso intencional por el cual, bajo la guía de padres y maestros, la persona avanza hacia su plenitud por la adquisición de virtudes intelectuales y morales. Cuando se abre a la acción del Maestro Interior, el Espíritu Santo, esa plenitud humana se reconoce como santidad.

Es la creatura corpóreo espiritual, herida por el Pecado Original y redimida por Cristo. Su dignidad está enraizada en haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por la razón es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor a la verdad y el bien. Por su Pasión, Cristo le mereció la salvación, concediéndole la vida nueva en el Espíritu Santo.

Es la felicidad eterna, que en el contexto de la Fe conocemos como Cielo y esperamos alcanzar por la gracia misericordiosa de Dios. Es la vida perfecta con la Santísima Trinidad, la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha. La vida de los bienaventurados consiste en la plena posesión de los frutos de laredención realizada por Cristo, que asocia a su glorificación celestial a quienes han creído en Él y han permanecido fieles a su Voluntad.

Niño o joven, protagonista del propio crecimiento, que necesita ayuda y apoyo en su proceso formativo En los más pequeños, la conciencia de esta necesidad es expresada por sus padres o responsables; en los mayores, debe estar personalmente asumida. Los alumnos están llamados a intervenir activamente en la vida de nuestros colegios, según su edad y condiciones, y adquirir responsabilidades proporcionadas.

Se inspira en la pedagogía de Cristo y de María. Pedagogía de Cristo: parte de la realidad para satisfacer las necesidades más profundas del ser humano; emplea siempre y sólo la verdad; conduce con suavidad y es justo y firme en la corrección; su alimento es hacer la Voluntad del Padre. Pedagogía de María: sostenida en la contemplación, se derrama en servicio al prójimo y alabanza al Señor. Su fidelidad culmina en el martirio y su maternidad nos engendra para Cristo. Las comunidades educativas de nuestros Colegios son conscientes de la necesidad de nutrirse y confrontarse continuamente con las fuentes de donde deriva su razón de ser: la Palabra salvadora de Dios en la Sagrada Escritura y la Tradición, iluminadas por el Magisterio de la Iglesia.

En cuanto a las necesidades de los otros, lo primero es la atención de la pobreza y la orfandad, que se manifiestan de variadas formas, según lugares y tiempos. En cuanto a lo que ofrecen nuestros colegios, lo primero es dar a conocer a Cristo, a través de María, como enseña la Iglesia. Por ello, la Catequesis y la Liturgia poseen un lugar de privilegio entre las diversas actividades formativas. La enseñanza tiene por norte la verdad. De aquí se desprende la organización curricular.

Sostener a los padres en su acción educadora; responder a la delegación que ellos hacen con amor y fidelidad. Resulta evidente que las familias, al buscar libremente la Institución, aceptan el Ideario y apoyan su instrumentación a través de los agentes institucionales.

Ad intra: fraternidad, cooperación, apoyo mutuo, confianza, respeto. Como en la familia humana, la comunidad educativa se genera en torno a una Madre, que confiere “alma” a la convivencia. La Virgen María, además de modelo y paradigma de la humanidad, es artífice de comunión. Ad extra: apostolado, solidaridad, compromiso, generosidad, buen ejemplo. Siempre con la mirada puesta en María, la gran misionera, continuadora de la Misión de su Hijo y formadora de misioneros.

Nuestras Autoridades

Representante Legal

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Directora Inicial

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Directora Primario

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Directora Secundario

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Tu camino también tiene una promesa

Vas a recibir una educación personalizada, poniendo atención en la diversidad y en todas las actividades desarrolladas en el colegio.

El Colegio Nuestra Señora de Guadalupe forma parte de las obras educativas de la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. En sus comienzos era un Asilo Maternal dirigido por la Madre Eufrasia Iaconis.

Bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe y con la atención de hermanas procedentes de Rosario y Buenos Aires, el Asilo comienza a funcionar en el año 1903, en una calle alquilada en calle San Jerónimo, para niños, de ambos sexos, desde los 3 años en adelante.

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